Casi es un cuerpo completo
el gramo desnudo del insomnio ahora.
El capricho dulce y lento
que rodea la frágil intimidad
de una ojera.
La espina de sangre
alrededor del corazón
oscuro de algún solitario
bedel que cierra todos los
ojos, que apaga todas
las sonrisas.
El frío roto que despierta cuando hiela.
Y en la noche ven perderse
conversaciones sucias
que limpian una lengua
frente a otra y dicen:
"Por qué es extraño y agradable
cruzar debajo del reloj exacto
que nos marca la hora que perdemos
al dormir en paradas largas
y besos lentos que no se dan
por miedo al compromiso"
Un capricho es un aviso público
que protesta porque carece
de interés personal.
Es un ciclo desordenado de amor abusado
que se repite porque sí.
Que cuanto más se usa
menos envejece.
Lo sé, es una sensación húmeda
que no se apaga.
Es extraño, todavía es posible
pero sólo si tú quieres,
porque sí.
miércoles, 18 de enero de 2017
martes, 17 de enero de 2017
La conjetura revolucionaria contra los girasoles de Van Gogh: un análisis postconstructivista
En su oficio cotidiano
suda el sol su piel
en llamas.
De pie;
Cerca del silencio,
también brotan
equivocadas
algunas pestañas de Jade.
El estanque tranquilo y breve
alimenta la sed de los lobos.
En los jardines
también existe ese
pequeño espacio
para la tristeza meditada.
Lugares dónde ocurren
relatos que ignoramos
o que no se revelan
a la voluntad de las hormigas.
La tragedia existe.
Por qué no lloran aquí ya las cigarras.
Puede que el Invierno
sea un lugar invadido
y lento con pureza de sal.
O que en su brevedad haya
cazado el vuelo descuidado
de la última libélula
Es escandaloso el ruido infinito
de los árboles que sucumben
en el bosque.
Nadie los escucha.
Pero todos imaginamos
que tiene que ser parecido
a esto.
Quedarte con la última palabra
que nadie quiere oír.
suda el sol su piel
en llamas.
De pie;
Cerca del silencio,
también brotan
equivocadas
algunas pestañas de Jade.
El estanque tranquilo y breve
alimenta la sed de los lobos.
En los jardines
también existe ese
pequeño espacio
para la tristeza meditada.
Lugares dónde ocurren
relatos que ignoramos
o que no se revelan
a la voluntad de las hormigas.
La tragedia existe.
Por qué no lloran aquí ya las cigarras.
Puede que el Invierno
sea un lugar invadido
y lento con pureza de sal.
O que en su brevedad haya
cazado el vuelo descuidado
de la última libélula
Es escandaloso el ruido infinito
de los árboles que sucumben
en el bosque.
Nadie los escucha.
Pero todos imaginamos
que tiene que ser parecido
a esto.
Quedarte con la última palabra
que nadie quiere oír.
lunes, 16 de enero de 2017
El análisis generacional tras la Contrareforma Puritana (una crítica yuxtaposicional)
Ignora la sangre
su color o pertenencia,
esa esquirla rubí,
palpita colosal
de aorta a aorta.
Baila la luz amontonada
a nuestro alrededor, joven
y ajena al derramamiento.
Algún día sonreirás
convencida de que
enfermar de tiempo
no es tan grave.
Esta no es la primera
vez que el silencio
afila un recuerdo
abandonado o incompleto.
Y no es grave
cavar profundo,
dentro,
dónde lo extraño
es la piel.
Dónde es extraño encontrar
algo que nos recuerde.
Que el tiempo no cura nada.
Porque no se puede curar
algo que enferma prematuro siempre.
Y te devuelve a mí
por mucho que él vaya hacia delante.
Y tú ya me hayas dejado atrás.
Sucedió igual que cuando
eramos niños y crecíamos
sin dar cuentas a nadie.
La voluntad anónima
de los dioses contemplativos.
Es abominable pensar que algo
tan leve y delicado
sea tan cruel consigo mismo
cuando ocurre.
Nacer,
Crecer,
Explorar la geografía de un cuerpo.
Ser adulto y precavido.
Y envejecer de viejo.
Te das cuenta cuando es aleatorio
pero le ocurre a todo el mundo.
No es justo.
su color o pertenencia,
esa esquirla rubí,
palpita colosal
de aorta a aorta.
Baila la luz amontonada
a nuestro alrededor, joven
y ajena al derramamiento.
Algún día sonreirás
convencida de que
enfermar de tiempo
no es tan grave.
Esta no es la primera
vez que el silencio
afila un recuerdo
abandonado o incompleto.
Y no es grave
cavar profundo,
dentro,
dónde lo extraño
es la piel.
Dónde es extraño encontrar
algo que nos recuerde.
Que el tiempo no cura nada.
Porque no se puede curar
algo que enferma prematuro siempre.
Y te devuelve a mí
por mucho que él vaya hacia delante.
Y tú ya me hayas dejado atrás.
Sucedió igual que cuando
eramos niños y crecíamos
sin dar cuentas a nadie.
La voluntad anónima
de los dioses contemplativos.
Es abominable pensar que algo
tan leve y delicado
sea tan cruel consigo mismo
cuando ocurre.
Nacer,
Crecer,
Explorar la geografía de un cuerpo.
Ser adulto y precavido.
Y envejecer de viejo.
Te das cuenta cuando es aleatorio
pero le ocurre a todo el mundo.
No es justo.
domingo, 15 de enero de 2017
El humanismo postrevolucionario, una metástasis futurista
Concluye siempre
en esa vibración solitaria.
La hospitalaria tela
de araña que recoge
los restos que nadie quiere
de nosotros.
Se extiende su óvalo
perfecto y pegajoso;
Ves, aquí también
nos traicionamos
y las heridas
son más profundas
y violentas.
Un beso detrás en el cuello,
la desordenada orden
de nuestro alrededor
descolocado.
Qué pensarán de mi
estos armarios silenciosos
y llenos de ropa que no es mía.
Es un tiempo difícil
en el que compartir
una amistad que abrigue.
Pero ya no justifico mis fantasmas.
Son cuerpos tibios
y lejanos,
viven atrapados,
confundidos,
en la respiración abandonada
del oxígeno primitivo
que hay antes de entrar
en una habitación
cerrada hace mucho tiempo.
Tus ojos lentos, preguntados
en la zona donde la lengua
crea las palabras.
Me gustaría decir una última cosa;
Sucede en habitaciones distintas
que las personas tienen siempre
ese cierto aroma a la postura
comprometida de haber dormido
en una cama que no es la suya,
junto a alguien que no guarda
nunca la ropa en los armarios.
Estamos preparados siempre
para vestirnos y fingir
que no nos llevamos nunca nada.
Ni siquiera ese sueño
frágil y vacío de soledad
humillada.
Nadie acepta nuestra ropa puesta.
¿Por qué iba a ser distinta la piel?
En su tacto original poblado de nostalgia.
en esa vibración solitaria.
La hospitalaria tela
de araña que recoge
los restos que nadie quiere
de nosotros.
Se extiende su óvalo
perfecto y pegajoso;
Ves, aquí también
nos traicionamos
y las heridas
son más profundas
y violentas.
Un beso detrás en el cuello,
la desordenada orden
de nuestro alrededor
descolocado.
Qué pensarán de mi
estos armarios silenciosos
y llenos de ropa que no es mía.
Es un tiempo difícil
en el que compartir
una amistad que abrigue.
Pero ya no justifico mis fantasmas.
Son cuerpos tibios
y lejanos,
viven atrapados,
confundidos,
en la respiración abandonada
del oxígeno primitivo
que hay antes de entrar
en una habitación
cerrada hace mucho tiempo.
Tus ojos lentos, preguntados
en la zona donde la lengua
crea las palabras.
Me gustaría decir una última cosa;
Sucede en habitaciones distintas
que las personas tienen siempre
ese cierto aroma a la postura
comprometida de haber dormido
en una cama que no es la suya,
junto a alguien que no guarda
nunca la ropa en los armarios.
Estamos preparados siempre
para vestirnos y fingir
que no nos llevamos nunca nada.
Ni siquiera ese sueño
frágil y vacío de soledad
humillada.
Nadie acepta nuestra ropa puesta.
¿Por qué iba a ser distinta la piel?
En su tacto original poblado de nostalgia.
viernes, 13 de enero de 2017
La reflexión impresionista, el destino postimpresionista y la pornografía hard-core
No estoy seguro,
pero cuando el
peso silencioso
de tus ojos
nos ahogaba
en aquel termino
sin pactar de rendición.
Brotaron diminutas
bocas fieles al sudor.
La piel llora cuando
otro cuerpo ahogado
como ella, le da calor.
Aquello que se abandona
dulcemente, oxidado
entre las mejillas de
los dedos,
repta de domingo en domingo.
Defendíamos atrincherados
la custodia
y la perdimos para siempre.
Enséñame un nombre
que no sea nombre
de otro nombre.
Que no naciera del beso
en tus rodillas, ni de aquel
aroma de cuerpos acercados.
Algún día este dolor solo será hueso.
Hasta entonces criaré
cuervos en mis cuencas.
"El espantapájaros parece humano cuando llueve"
pero cuando el
peso silencioso
de tus ojos
nos ahogaba
en aquel termino
sin pactar de rendición.
Brotaron diminutas
bocas fieles al sudor.
La piel llora cuando
otro cuerpo ahogado
como ella, le da calor.
Aquello que se abandona
dulcemente, oxidado
entre las mejillas de
los dedos,
repta de domingo en domingo.
Defendíamos atrincherados
la custodia
y la perdimos para siempre.
Enséñame un nombre
que no sea nombre
de otro nombre.
Que no naciera del beso
en tus rodillas, ni de aquel
aroma de cuerpos acercados.
Algún día este dolor solo será hueso.
Hasta entonces criaré
cuervos en mis cuencas.
"El espantapájaros parece humano cuando llueve"
jueves, 12 de enero de 2017
Caminaban
Ahora que duerme
espesa la orilla
en su nostalgia.
El animal de la Luna
que sólo da caza de noche
viene con la precisión
reservada a los que
se sujetan los bolsillos
por el frío.
Y caminan,
y caminan
y caminan.
La ruptura íntima
que sólo tú conoces,
te conoce.
El beso pretérito,
las parejas que disimulan
que sus manos les entienden,
igual que los niños
que atraviesan la infancia
de semáforo en semáforo
preguntándose por las órdenes
del color.
Y caminan.
Caminamos cogidos
de la mano porque
preferimos que nos digan
cómo es perderse.
Da miedo hacerlo solo.
Nos daba miedo caminar
con las manos metidas
sin nada en los bolsillos.
espesa la orilla
en su nostalgia.
El animal de la Luna
que sólo da caza de noche
viene con la precisión
reservada a los que
se sujetan los bolsillos
por el frío.
Y caminan,
y caminan
y caminan.
La ruptura íntima
que sólo tú conoces,
te conoce.
El beso pretérito,
las parejas que disimulan
que sus manos les entienden,
igual que los niños
que atraviesan la infancia
de semáforo en semáforo
preguntándose por las órdenes
del color.
Y caminan.
Caminamos cogidos
de la mano porque
preferimos que nos digan
cómo es perderse.
Da miedo hacerlo solo.
Nos daba miedo caminar
con las manos metidas
sin nada en los bolsillos.
miércoles, 11 de enero de 2017
Protesta Okupa
El beso tartamudo,
repetido, incompleto,
repartido entre las encías.
Pesa una onza negra.
Dos, cuando alimenta
la ventana circular
y triste que mira
el mundo sin detener
al otro lado los raíles.
Cuando dices el nombre
de una ciudad, lo dices
con el ego de pertenecer.
Es un extraño orgullo
ser de algún lugar,
Pienso que es miedo
en realidad a estar aquí
y no ser en ningún lado.
Si no fuera, porque
perteneces al dolor,
a ese extraño desván
que se visita sin quererlo.
No repetiría la sonrisa tartamuda
y forzada en tu rutina.
Pides permiso y oxígeno.
Dos, cuando te miro
con el polvo con el que se
mira algo que no es de aquí,
que tampoco es tuyo.
Y que en el fondo.
Sólo ocupa espacio aquí
arriba, porque alguien
tiene que ocuparlo.
repetido, incompleto,
repartido entre las encías.
Pesa una onza negra.
Dos, cuando alimenta
la ventana circular
y triste que mira
el mundo sin detener
al otro lado los raíles.
Cuando dices el nombre
de una ciudad, lo dices
con el ego de pertenecer.
Es un extraño orgullo
ser de algún lugar,
Pienso que es miedo
en realidad a estar aquí
y no ser en ningún lado.
Si no fuera, porque
perteneces al dolor,
a ese extraño desván
que se visita sin quererlo.
No repetiría la sonrisa tartamuda
y forzada en tu rutina.
Pides permiso y oxígeno.
Dos, cuando te miro
con el polvo con el que se
mira algo que no es de aquí,
que tampoco es tuyo.
Y que en el fondo.
Sólo ocupa espacio aquí
arriba, porque alguien
tiene que ocuparlo.
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