Todavía no
había amanecido
y ya era diferente
la llanta dentada,
y
amarilla,
y circular
de las lamparas.
Una lágrima
de gasolina
es lo que
queda
en la reserva.
Sé que es un mundo
solitario
la carretera
sin música.
Y aún así te hace daño
Me gustaría ser el ronquido
molesto y agigantado
de los camiones adelantándose.
Sé que es un mundo solitario
el que mostrarte
en la carretera.
Sólo hay direcciones que se desvían
y destinos
a elegir.
miércoles, 3 de enero de 2018
sábado, 23 de diciembre de 2017
Leyes de Independencia
Como cuando
tiritas
con el frío
encogido de tus hombros
y pones la radio
en el coche,
y
suena
esa canción tantas veces
repetida que ya nadie escucha.
Ninguno de los dos
reconoce a Morrisey
cuando canta
ese estribillo pegadizo,
cuando quiebra
los acordes
o silba
despacio
el charles
apagado del motor.
Y sin embargo
cuantas veces soy el asesino.
Como cuando
despedazo
tu cuerpo
aquí o allí.
Y sigue sonando
Morrisey de fondo
en el escrutinio independiente
de los que acaban de votarse.
tiritas
con el frío
encogido de tus hombros
y pones la radio
en el coche,
y
suena
esa canción tantas veces
repetida que ya nadie escucha.
Ninguno de los dos
reconoce a Morrisey
cuando canta
ese estribillo pegadizo,
cuando quiebra
los acordes
o silba
despacio
el charles
apagado del motor.
Y sin embargo
cuantas veces soy el asesino.
Como cuando
despedazo
tu cuerpo
aquí o allí.
Y sigue sonando
Morrisey de fondo
en el escrutinio independiente
de los que acaban de votarse.
jueves, 30 de noviembre de 2017
Gritos para ser escuchados con las pestañas encogidas
Nunca he pensado
en la sinceridad
de una puerta abierta
o cerrada.
Tampoco el filo
oculto de las agujas
en las córneas
cuando hilan
fino
y puntiagudo
sobre una cicatriz.
La sustancia es testigo.
Ella entregó un músculo
incompleto
rociado de oxígeno
y complicados
colores.
Nunca he dicho la verdad;
Ni he exclamado
palabras justas
en contra
de la indefensión
que sufren
las maýusculas
cuando nos alteran.
Menos aún
he acariciado los huesos
que ponemos en alto
cuando se despega
de la verticalidad del instinto de su columna.
El egoísmo es algo
propio,
no he conocido nunca
a nadie
que quiera compartirlo.
en la sinceridad
de una puerta abierta
o cerrada.
Tampoco el filo
oculto de las agujas
en las córneas
cuando hilan
fino
y puntiagudo
sobre una cicatriz.
La sustancia es testigo.
Ella entregó un músculo
incompleto
rociado de oxígeno
y complicados
colores.
Nunca he dicho la verdad;
Ni he exclamado
palabras justas
en contra
de la indefensión
que sufren
las maýusculas
cuando nos alteran.
Menos aún
he acariciado los huesos
que ponemos en alto
cuando se despega
de la verticalidad del instinto de su columna.
El egoísmo es algo
propio,
no he conocido nunca
a nadie
que quiera compartirlo.
martes, 28 de noviembre de 2017
Sphynx
"En el dolor
anacrónico,
imparcial,
vehemente
y sistemático;
La Esfinge
se dio cuenta que no tenía manos."
Como iba a entender
el tiempo
pintado
en una nube
cuando vuela,
y vuelve.
Aquellas almohadas
azules y blancas
traían su aroma a hielo lejano.
Es un soplo arcaico;
Estaba antes
que la fantasía efimera
del verano
o que las hormigas,
una
a
una
levantando aquellas murallas
por miedo
a la pereza de las cigarras.
Acostados
él mira a la derecha
y ella a la izquierda.
Un centenario
celebra
la estulticia
de sus pies.
No conoce ninguna frontera posible
sólo está de pie
esperando resolver el acertijo
¿Con qué se da primero un beso,
con los carnosos ojos,
o con el iris de los labios?
anacrónico,
imparcial,
vehemente
y sistemático;
La Esfinge
se dio cuenta que no tenía manos."
Como iba a entender
el tiempo
pintado
en una nube
cuando vuela,
y vuelve.
Aquellas almohadas
azules y blancas
traían su aroma a hielo lejano.
Es un soplo arcaico;
Estaba antes
que la fantasía efimera
del verano
o que las hormigas,
una
a
una
levantando aquellas murallas
por miedo
a la pereza de las cigarras.
Acostados
Un centenario
celebra
la estulticia
de sus pies.
No conoce ninguna frontera posible
sólo está de pie
esperando resolver el acertijo
¿Con qué se da primero un beso,
con los carnosos ojos,
o con el iris de los labios?
lunes, 27 de noviembre de 2017
Nihil
Y en el frenesí
de manos,
piel y piel
dedo y dedo
espalda y pecho.
En esta danza apretada
e intermitente.
Brotaron innumerables
sumas y restas
¿Quién en su juicio
detendría
el altercado de la carne?
Incluso en este momento;
Donde no existe nada entre
el reflejo de la neurona
y
la electricidad
estática de tu cuerpo.
¿Quién en su entender?
Permitiría que las palabras tomaran el mando
"Otoño
la desgracia y nada más
yo continúo mi viaje"
Taneda Santoka
¿Y Quién
es el mismo
y su desgracia cuando llega?
Sigo escuchando el rumor
tranquilo de la piel erizada
en su punto más estremecedor.
Todavía es pronto,
Todavía es tarde.
de manos,
piel y piel
dedo y dedo
espalda y pecho.
En esta danza apretada
e intermitente.
Brotaron innumerables
sumas y restas
¿Quién en su juicio
detendría
el altercado de la carne?
Incluso en este momento;
Donde no existe nada entre
el reflejo de la neurona
y
la electricidad
estática de tu cuerpo.
¿Quién en su entender?
Permitiría que las palabras tomaran el mando
"Otoño
la desgracia y nada más
yo continúo mi viaje"
Taneda Santoka
¿Y Quién
es el mismo
y su desgracia cuando llega?
Sigo escuchando el rumor
tranquilo de la piel erizada
en su punto más estremecedor.
Todavía es pronto,
Todavía es tarde.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Aceptación Giroscópica
Corren los dedos
entre la piel
como niños enjaulados,
atrapados
por
el color esférico
de una canica.
Podría escucharse
la duda
y la razón
de la estación que gira
sobre si misma,
siempre es invierno dentro
de los copos.
Y no es la primera vez
que apartar entre aquí y
allí,
entre
un espacio y otro;
Sea un movimiento
desesperado
que intente aliviar
la falta de un contacto contagioso.
"Mi cuenco de mendigar
acepta hojas caídas"
Hiroko Tsuji
entre la piel
como niños enjaulados,
atrapados
por
el color esférico
de una canica.
Podría escucharse
la duda
y la razón
de la estación que gira
sobre si misma,
siempre es invierno dentro
de los copos.
Y no es la primera vez
que apartar entre aquí y
allí,
entre
un espacio y otro;
Sea un movimiento
desesperado
que intente aliviar
la falta de un contacto contagioso.
"Mi cuenco de mendigar
acepta hojas caídas"
Hiroko Tsuji
jueves, 23 de noviembre de 2017
Títulos Dubitativos
El cabello
entrelazado
y entero
justo en medio
de los colores
salpico
el rostro hierático y firme
del cráneo hundido
entre los hombros.
Eso debió pensar
mientras
se adentraban sus pechos,
deshacía las fronteras
que tejen tela y piel
y admiraba
un busto repleto de lágrimas.
No sé como puede ser un cuerpo
cuando está de espaldas,
y su
forma
no
nace preocupada
encima de los restos.
Que pensará
en su insensatez,
la mano firme
que humedece el sexo
y no se preocupa de las formas.
A veces pienso
que lo más difícil
de olvidar
es esa sensación
de intenso desnudo.
Tortura tener una imagen
en la cabeza
que sabes
que no vas a tocar jamás.
entrelazado
y entero
justo en medio
de los colores
salpico
el rostro hierático y firme
del cráneo hundido
entre los hombros.
Eso debió pensar
mientras
se adentraban sus pechos,
deshacía las fronteras
que tejen tela y piel
y admiraba
un busto repleto de lágrimas.
No sé como puede ser un cuerpo
cuando está de espaldas,
y su
forma
no
nace preocupada
encima de los restos.
Que pensará
en su insensatez,
la mano firme
que humedece el sexo
y no se preocupa de las formas.
A veces pienso
que lo más difícil
de olvidar
es esa sensación
de intenso desnudo.
Tortura tener una imagen
en la cabeza
que sabes
que no vas a tocar jamás.
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