Concluye siempre
en esa vibración solitaria.
La hospitalaria tela
de araña que recoge
los restos que nadie quiere
de nosotros.
Se extiende su óvalo
perfecto y pegajoso;
Ves, aquí también
nos traicionamos
y las heridas
son más profundas
y violentas.
Un beso detrás en el cuello,
la desordenada orden
de nuestro alrededor
descolocado.
Qué pensarán de mi
estos armarios silenciosos
y llenos de ropa que no es mía.
Es un tiempo difícil
en el que compartir
una amistad que abrigue.
Pero ya no justifico mis fantasmas.
Son cuerpos tibios
y lejanos,
viven atrapados,
confundidos,
en la respiración abandonada
del oxígeno primitivo
que hay antes de entrar
en una habitación
cerrada hace mucho tiempo.
Tus ojos lentos, preguntados
en la zona donde la lengua
crea las palabras.
Me gustaría decir una última cosa;
Sucede en habitaciones distintas
que las personas tienen siempre
ese cierto aroma a la postura
comprometida de haber dormido
en una cama que no es la suya,
junto a alguien que no guarda
nunca la ropa en los armarios.
Estamos preparados siempre
para vestirnos y fingir
que no nos llevamos nunca nada.
Ni siquiera ese sueño
frágil y vacío de soledad
humillada.
Nadie acepta nuestra ropa puesta.
¿Por qué iba a ser distinta la piel?
En su tacto original poblado de nostalgia.
domingo, 15 de enero de 2017
viernes, 13 de enero de 2017
La reflexión impresionista, el destino postimpresionista y la pornografía hard-core
No estoy seguro,
pero cuando el
peso silencioso
de tus ojos
nos ahogaba
en aquel termino
sin pactar de rendición.
Brotaron diminutas
bocas fieles al sudor.
La piel llora cuando
otro cuerpo ahogado
como ella, le da calor.
Aquello que se abandona
dulcemente, oxidado
entre las mejillas de
los dedos,
repta de domingo en domingo.
Defendíamos atrincherados
la custodia
y la perdimos para siempre.
Enséñame un nombre
que no sea nombre
de otro nombre.
Que no naciera del beso
en tus rodillas, ni de aquel
aroma de cuerpos acercados.
Algún día este dolor solo será hueso.
Hasta entonces criaré
cuervos en mis cuencas.
"El espantapájaros parece humano cuando llueve"
pero cuando el
peso silencioso
de tus ojos
nos ahogaba
en aquel termino
sin pactar de rendición.
Brotaron diminutas
bocas fieles al sudor.
La piel llora cuando
otro cuerpo ahogado
como ella, le da calor.
Aquello que se abandona
dulcemente, oxidado
entre las mejillas de
los dedos,
repta de domingo en domingo.
Defendíamos atrincherados
la custodia
y la perdimos para siempre.
Enséñame un nombre
que no sea nombre
de otro nombre.
Que no naciera del beso
en tus rodillas, ni de aquel
aroma de cuerpos acercados.
Algún día este dolor solo será hueso.
Hasta entonces criaré
cuervos en mis cuencas.
"El espantapájaros parece humano cuando llueve"
jueves, 12 de enero de 2017
Caminaban
Ahora que duerme
espesa la orilla
en su nostalgia.
El animal de la Luna
que sólo da caza de noche
viene con la precisión
reservada a los que
se sujetan los bolsillos
por el frío.
Y caminan,
y caminan
y caminan.
La ruptura íntima
que sólo tú conoces,
te conoce.
El beso pretérito,
las parejas que disimulan
que sus manos les entienden,
igual que los niños
que atraviesan la infancia
de semáforo en semáforo
preguntándose por las órdenes
del color.
Y caminan.
Caminamos cogidos
de la mano porque
preferimos que nos digan
cómo es perderse.
Da miedo hacerlo solo.
Nos daba miedo caminar
con las manos metidas
sin nada en los bolsillos.
espesa la orilla
en su nostalgia.
El animal de la Luna
que sólo da caza de noche
viene con la precisión
reservada a los que
se sujetan los bolsillos
por el frío.
Y caminan,
y caminan
y caminan.
La ruptura íntima
que sólo tú conoces,
te conoce.
El beso pretérito,
las parejas que disimulan
que sus manos les entienden,
igual que los niños
que atraviesan la infancia
de semáforo en semáforo
preguntándose por las órdenes
del color.
Y caminan.
Caminamos cogidos
de la mano porque
preferimos que nos digan
cómo es perderse.
Da miedo hacerlo solo.
Nos daba miedo caminar
con las manos metidas
sin nada en los bolsillos.
miércoles, 11 de enero de 2017
Protesta Okupa
El beso tartamudo,
repetido, incompleto,
repartido entre las encías.
Pesa una onza negra.
Dos, cuando alimenta
la ventana circular
y triste que mira
el mundo sin detener
al otro lado los raíles.
Cuando dices el nombre
de una ciudad, lo dices
con el ego de pertenecer.
Es un extraño orgullo
ser de algún lugar,
Pienso que es miedo
en realidad a estar aquí
y no ser en ningún lado.
Si no fuera, porque
perteneces al dolor,
a ese extraño desván
que se visita sin quererlo.
No repetiría la sonrisa tartamuda
y forzada en tu rutina.
Pides permiso y oxígeno.
Dos, cuando te miro
con el polvo con el que se
mira algo que no es de aquí,
que tampoco es tuyo.
Y que en el fondo.
Sólo ocupa espacio aquí
arriba, porque alguien
tiene que ocuparlo.
repetido, incompleto,
repartido entre las encías.
Pesa una onza negra.
Dos, cuando alimenta
la ventana circular
y triste que mira
el mundo sin detener
al otro lado los raíles.
Cuando dices el nombre
de una ciudad, lo dices
con el ego de pertenecer.
Es un extraño orgullo
ser de algún lugar,
Pienso que es miedo
en realidad a estar aquí
y no ser en ningún lado.
Si no fuera, porque
perteneces al dolor,
a ese extraño desván
que se visita sin quererlo.
No repetiría la sonrisa tartamuda
y forzada en tu rutina.
Pides permiso y oxígeno.
Dos, cuando te miro
con el polvo con el que se
mira algo que no es de aquí,
que tampoco es tuyo.
Y que en el fondo.
Sólo ocupa espacio aquí
arriba, porque alguien
tiene que ocuparlo.
lunes, 9 de enero de 2017
† † †
El holocausto de las flores.
Germina en punta
su vulva intacta,
aquella flor sin abrir.
Raza a raza
amontonan
en silencio
el susurro
añil de los estambres.
Y ahora el fuego purifica
palabras que no estaban
escritas, pero las sentías.
Desde lo alto del altar
la catástrofe, los dientes
del buey recelan
y se derrama la sangre.
Atraviesa mi costado
hunde en mi pecho
la memoria de nuestros
cuerpos ardiendo
bajo el pétalo
infestado por la plaga
del amor.
Se reproduce sin secuelas.
¿Siempre es lo mismo el amor?
Entonces; por qué cambiamos
de personas.
Aquí yace el Ángel,
Dónde antes, tú y yo,
yacimos igual que él
en su espora blanca.
Temeroso de Dios.
Apuñale todas sus vírgenes,
No querían un hijo, de un hombre como yo.
Germina en punta
su vulva intacta,
aquella flor sin abrir.
Raza a raza
amontonan
en silencio
el susurro
añil de los estambres.
Y ahora el fuego purifica
palabras que no estaban
escritas, pero las sentías.
Desde lo alto del altar
la catástrofe, los dientes
del buey recelan
y se derrama la sangre.
Atraviesa mi costado
hunde en mi pecho
la memoria de nuestros
cuerpos ardiendo
bajo el pétalo
infestado por la plaga
del amor.
Se reproduce sin secuelas.
¿Siempre es lo mismo el amor?
Entonces; por qué cambiamos
de personas.
Aquí yace el Ángel,
Dónde antes, tú y yo,
yacimos igual que él
en su espora blanca.
Temeroso de Dios.
Apuñale todas sus vírgenes,
No querían un hijo, de un hombre como yo.
domingo, 8 de enero de 2017
Técnicas vanguardistas[PARTE3]
No le falta razón al lamento de Hafiz
aunque medio mundo todavía
dormía en la cama.
Pocos hay generosos.
Para salvarte de este diluvio
y sus pétalos mustios
gastando su humor,
empieza a golpear
y triunfa su rugido.
Tú eres mirto florido entre los árboles del Edén.
Embriagados los cachorros
de Judas
extienden las manos
y llevan menos de una gota
de agua.
Cuba es ahora un desastre.
No fuimos allí
porque pensamos
que habría montones
de gente.
Quiero que conozcas
todas sus ínsulas,
no tendrán entonces
barcos cansados,
hispidos de mástiles.
¿Por qué se preocupan de sus peinados?
Van a cortares la cabeza.
La condición humana es una enfermedad
incurable.
aunque medio mundo todavía
dormía en la cama.
Pocos hay generosos.
Para salvarte de este diluvio
y sus pétalos mustios
gastando su humor,
empieza a golpear
y triunfa su rugido.
Tú eres mirto florido entre los árboles del Edén.
Embriagados los cachorros
de Judas
extienden las manos
y llevan menos de una gota
de agua.
Cuba es ahora un desastre.
No fuimos allí
porque pensamos
que habría montones
de gente.
Quiero que conozcas
todas sus ínsulas,
no tendrán entonces
barcos cansados,
hispidos de mástiles.
¿Por qué se preocupan de sus peinados?
Van a cortares la cabeza.
La condición humana es una enfermedad
incurable.
jueves, 5 de enero de 2017
Técnicas vanguardistas [PARTE 2]
La luz quemada
desnuda frente a mi
sin vida,
sin sueños.
este llegar aquí cada vez más tranquilo.
Sostenidos y azules
durante tantos días que pasaron
los primeros abrazos.
Dónde la fiesta junta la soledad,
la música, y la casa del frío.
Y la mujer que sabe de niebla.
Lo sé, hemos sido extranjeros,
lo que nos recordaba
qué parece la carne dudosa de tus labios.
No quiere renunciar,
me persiguen,
y el autobús se acerca a la parada
en el momento en el que las luces
flotan como brasas.
¿Quién anda ahí después de haberse ido
con nuestra inevitable humanidad?
Aquel temblor del muslo,
rojo temblor de frenos por la noche.
Nos pusimos de acuerdo
quizá se trata de que no estás aquí
ahora
la guerra fue un camión que nos
esperaba en la puerta.
Sospechan de nosotros
cruzo la desmedida realidad
en el humo de un bar.
Ni tú ni yo creemos en la inmortalidad
Yo sé que el amor tiene letras diferentes;
despierta en la memoria esa inquietud
que guardan los que acaban de amarse.
desnuda frente a mi
sin vida,
sin sueños.
este llegar aquí cada vez más tranquilo.
Sostenidos y azules
durante tantos días que pasaron
los primeros abrazos.
Dónde la fiesta junta la soledad,
la música, y la casa del frío.
Y la mujer que sabe de niebla.
Lo sé, hemos sido extranjeros,
lo que nos recordaba
qué parece la carne dudosa de tus labios.
No quiere renunciar,
me persiguen,
y el autobús se acerca a la parada
en el momento en el que las luces
flotan como brasas.
¿Quién anda ahí después de haberse ido
con nuestra inevitable humanidad?
Aquel temblor del muslo,
rojo temblor de frenos por la noche.
Nos pusimos de acuerdo
quizá se trata de que no estás aquí
ahora
la guerra fue un camión que nos
esperaba en la puerta.
Sospechan de nosotros
cruzo la desmedida realidad
en el humo de un bar.
Ni tú ni yo creemos en la inmortalidad
Yo sé que el amor tiene letras diferentes;
despierta en la memoria esa inquietud
que guardan los que acaban de amarse.
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