En conclusión
y para ser menos exactos
era igual el petróleo
a la llave increpada
que olía a cromatismo.
Una mecha, dos mechas
mecha y media.
Cuarto de mecha
Mecha y tres cuartos.
Y aún así cobraba sentido
aquel animal erguido
y con dientes afilados
como ópalos gangrenosos.
Mecha a mecha,
media mecha,
entera a mecha,
a toda mecha.
El semen polvoriento de la bala
ensucio un cañón todavía
a la mitad.
Media pinta de mecha,
tres quintales y una mecha.
El pelo enmarañado
de aquel color que era
mezclado en la sinfonía
ridícula y áspera de un
ronquido gradual e intermitente.
Se oyen los cañones.
No queda nada con lo que prender
la mecha,
Y la sangre de los buques
hundidos flota viscosa
y negra, y menos dulce,
y pétrea.
Despojos en las pulgas
que consumen las gaviotas
aquel faro no enciende
ningún Sol ya caliente.
Es una mecha que atender
miércoles, 4 de enero de 2017
lunes, 2 de enero de 2017
Primum vivere, deinde filosofare
Imagina un idioma ciego,
sin el labio cortado
o separado de la
forma húmeda de la lengua.
Pienso, en el beso que se pone
en orden cuando llegas
a un hogar sin cuervos.
La lápida es ahora el nido de las moscas.
Te das cuenta;
Las flores más bellas
nunca tienen fruto.
Nacen, muestran el luto
de una vida intachable
y de un color puro.
¿Qué sentido tiene una vida así?
En la que no puedes saciar
el hambre.
Sólo florecer y soportar
el peso tranquilo del tiempo.
Es una mentira cruel.
- "La nieve no rompe las ramas del Sauce"
Procura que tus palabras
sean mejor
que el silencio.
sin el labio cortado
o separado de la
forma húmeda de la lengua.
Pienso, en el beso que se pone
en orden cuando llegas
a un hogar sin cuervos.
La lápida es ahora el nido de las moscas.
Te das cuenta;
Las flores más bellas
nunca tienen fruto.
Nacen, muestran el luto
de una vida intachable
y de un color puro.
¿Qué sentido tiene una vida así?
En la que no puedes saciar
el hambre.
Sólo florecer y soportar
el peso tranquilo del tiempo.
Es una mentira cruel.
- "La nieve no rompe las ramas del Sauce"
Procura que tus palabras
sean mejor
que el silencio.
viernes, 30 de diciembre de 2016
Cuarto menguante
Rodea fina las cerdas
de la cuerda apretadas
como un rumor suspendido.
Muerde la yugular
pero no brota
ni corren manos
cerca de la verticalidad.
Y se estremece
el recuerdo
pero no llueve.
Tampoco tiene clima
el globo marrón
atado a tus pestañas.
Huele al dolor alineado
de un cuerpo en el delirio.
No hay tanta diferencia
entre el orgullo y el orgasmo.
Traga, saborea, conjúgalo.
Ambas palabras dependen
de plurales sin prejuicios.
El clímax alcanza la vértebra
cuando se rompe a la altura
del corazón y bombea nervioso
una imagen derrumbada.
La nieve y las flores
en paz, se tocan delicadas.
No existe orgullo en el color
de sus lunas.
Unas veces negra y escondida.
Otras plena y blanca.
de la cuerda apretadas
como un rumor suspendido.
Muerde la yugular
pero no brota
ni corren manos
cerca de la verticalidad.
Y se estremece
el recuerdo
pero no llueve.
Tampoco tiene clima
el globo marrón
atado a tus pestañas.
Huele al dolor alineado
de un cuerpo en el delirio.
No hay tanta diferencia
entre el orgullo y el orgasmo.
Traga, saborea, conjúgalo.
Ambas palabras dependen
de plurales sin prejuicios.
El clímax alcanza la vértebra
cuando se rompe a la altura
del corazón y bombea nervioso
una imagen derrumbada.
La nieve y las flores
en paz, se tocan delicadas.
No existe orgullo en el color
de sus lunas.
Unas veces negra y escondida.
Otras plena y blanca.
miércoles, 28 de diciembre de 2016
Petite tige de bois qui s'enflamme par friction
Si cada dedo
fuera una cerilla,
su fósforo hosco,
la brevedad
de la chispa
muriendo para
alumbrar tímidamente
las antorchas
en las grutas
que se hacen
al sujetar un cuerpo
en la fuerza del orgasmo.
Hasta convertirnos en fantasmas.
¿Y si mi castigo fuera
como apagar una luz
en el infierno?
Tocaría hasta arder el cuero mudo
envuelto entre tu cuerpo y el mio.
Hasta convertir en despojos
la sed húmeda en tu torso,
memorizando la pira
hueso a hueso.
En la yema de la aguja.
fuera una cerilla,
su fósforo hosco,
la brevedad
de la chispa
muriendo para
alumbrar tímidamente
las antorchas
en las grutas
que se hacen
al sujetar un cuerpo
en la fuerza del orgasmo.
Hasta convertirnos en fantasmas.
¿Y si mi castigo fuera
como apagar una luz
en el infierno?
Tocaría hasta arder el cuero mudo
envuelto entre tu cuerpo y el mio.
Hasta convertir en despojos
la sed húmeda en tu torso,
memorizando la pira
hueso a hueso.
En la yema de la aguja.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Prestigio
¿Cúal es el truco?
Tú, prestigio
obsoleto y agitado
en los dedos
de la carne del
prestidigitador.
La ilusión, el acto.
Amar, ser y odiar.
Nunca ser correspondido.
Y entonces sólo
importa quién
está dentro de la caja,
atrapado en el foso.
Y entonces solo llega
tu aplauso cuando
reaparece eterna
la pregunta.
¿Somos sólo una ilusión
imaginada en las terribles
manos de una magia incierta?
O la verdadera ciencia
es pura química equivoca
y ardiente dentro del pecho.
Esperando que esto sea cierto.
Amar, ser y nunca odiar;
Si no es contigo.
Tú, prestigio
obsoleto y agitado
en los dedos
de la carne del
prestidigitador.
La ilusión, el acto.
Amar, ser y odiar.
Nunca ser correspondido.
Y entonces sólo
importa quién
está dentro de la caja,
atrapado en el foso.
Y entonces solo llega
tu aplauso cuando
reaparece eterna
la pregunta.
¿Somos sólo una ilusión
imaginada en las terribles
manos de una magia incierta?
O la verdadera ciencia
es pura química equivoca
y ardiente dentro del pecho.
Esperando que esto sea cierto.
Amar, ser y nunca odiar;
Si no es contigo.
jueves, 22 de diciembre de 2016
Dacia
En el diálogo tranquilo
de la noche ya no
queda ningún homenaje.
La muerte nos tocó en el
momento que comenzamos
a amar.
La adolescente nocturnidad
y la prisa pausada de la
ciudad cuando nadie
la camina.
¿Quiénes cruzan los semáforos?
Ellos también se paran.
Aunque no conozcas
la traducción
ni los colores
de sus voces.
¿Recuerdas el trayecto hasta mi coche?
O tal vez.
La primera vez que exploramos
juntos la intimidad amortiguada
en la parte trasera de aquel
tanque blanco traído del este.
Tú me contaste quién eras
y yo escuchaba quién quería ser.
Pero la muerte no elige los momentos.
Y amar esperando que ocurran
las cosas es todo lo que nos queda
cuando estamos lejos de la ciudad,
y ya nadie cruza los semáforos.
de la noche ya no
queda ningún homenaje.
La muerte nos tocó en el
momento que comenzamos
a amar.
La adolescente nocturnidad
y la prisa pausada de la
ciudad cuando nadie
la camina.
¿Quiénes cruzan los semáforos?
Ellos también se paran.
Aunque no conozcas
la traducción
ni los colores
de sus voces.
¿Recuerdas el trayecto hasta mi coche?
O tal vez.
La primera vez que exploramos
juntos la intimidad amortiguada
en la parte trasera de aquel
tanque blanco traído del este.
Tú me contaste quién eras
y yo escuchaba quién quería ser.
Pero la muerte no elige los momentos.
Y amar esperando que ocurran
las cosas es todo lo que nos queda
cuando estamos lejos de la ciudad,
y ya nadie cruza los semáforos.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
Quemarse a lo Bonzo
Hierve la fiebre
en el aliento
despistado
de la piel
incendiada.
Nuestro corazón bombea lodo.
Y las manos desafinan
al tocar el silencio
de esta parte, o la otra.
Posiblemente
- Las tarántulas caduquen
antes que la leche.
¿Eres feliz?
¿Eres feliz?
Eres feliz.
Estaba seguro que esta vez sería definitiva.
Pero nadie se presento,
¿Por qué enterrar el cuerpo?
Voy a quemarme con todo.
en el aliento
despistado
de la piel
incendiada.
Nuestro corazón bombea lodo.
Y las manos desafinan
al tocar el silencio
de esta parte, o la otra.
Posiblemente
- Las tarántulas caduquen
antes que la leche.
¿Eres feliz?
¿Eres feliz?
Eres feliz.
Estaba seguro que esta vez sería definitiva.
Pero nadie se presento,
¿Por qué enterrar el cuerpo?
Voy a quemarme con todo.
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