jueves, 8 de diciembre de 2016

Ilinx

Te abrieron desde la mandíbula
al sexo.

Huésped de Dios.

Pinté con tu sangre mi piel,
Comí de tu carne,
y sacié el apetito
de los ángulos que se invierten
obtusos de boca a boca.

Sabe dulce y blanco como una oración.

Es una pupila negra la rutina hinchada
que observa detenidamente
como penetra el tiempo y se cobija
para crecer más apartado.

El oxígeno tiene ese color leve
de dar vida por accidente
en el vértigo de los átomos.

"El Sol ahora es negro, y no puedo ver el día"






miércoles, 7 de diciembre de 2016

Rectángulos en círculo

Puede que no comprendas,
como me siento (lector).

Pero escucha atentamente
esta advertencia.

Ninguna ninfa otorga
pétalos en su seno
sin la sonrisa risueña
de los desgraciados
que corren tras ellas
con manos de agua.

Ella, tan pura en su forma.

Su carne huele a hierba después
de llover.

Y siempre llueve en mis dedos
cuando intento tocar con gracia
alguna forma en la que nos imaginaba.

Se convirtió en un saco de espinas
aquel cuerpo lavado de laurel.

Hoy su corona clavada en mi cráneo
hace más sangrante la tranquilidad
con la que se piensa en un cuerpo
desnudo y en desuso.

Ella, dando forma, alimentando
las gotas para que no mojen más.

Lo leías cada vez en voz más baja:
"...Cuántos años aquí, pero en fin, tú eres joven:
de otro, serás de otro, como antes de este beso"

Frecuentemente no es una palabra que me ocurra en absoluto.

Pero el plural de una persona
se mide por la capacidad
de olvidar dónde dejo las cosas
de dudosa pertenencia o voluntad.

Frecuentemente me repito, "No volverá a llover"

El talón enganchado de alguna
cortina nos hace participes
cuando llueve.

Pero escucha esta advertencia lector:
Cuando llueva, intenta estar al otro lado.

Frecuentemente suelen calar las personas.
Pero frecuentemente es una palabra que no me ocurre en absoluto.

Todo se acaba y siempre termina de llover.



martes, 6 de diciembre de 2016

Cunnilingus

Piensas en el dialogo
secreto de mis manos
desnudándote frente a frente,
intuyendo las direcciones
de los dedos enroscados
en el límite entre piel
y carisma, lo que diferencia
a los hombres, lo que enmudece
debajo a las mujeres.

Entre yo y la guerra.
Entre yo y la muerte.

El mundo se estrecha
y no madura ya la ambición
de un beso aquí o allí.

Hace tiempo que pienso
que en la oscuridad
se agitan los cuerpos
distintos, como buscando
ciegamente algo que no se
ve a la luz.

Se derraman en el líquido fértil,
buscando lo que fluye igual
que un reguero goteado
de carne y tiempo.

¿Recuerdas cómo envejece la piel
en los relatos que se oxidan
en los nombres de los que antes
enmudecían o estrechaban tu nombre?

Aquí abajo.

Dónde la lengua parte en dos
lo que te hace tan mujer.

Y hace enmudecer mis labios salpicados.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Cárites

Y si es verdad que nacimos para morir

Quiero que en la quietud
de la mano tirana e incompleta
del puño del corazón de los leones;
Descanse el holocausto en
su pedregal.

Que las estatuas sin huesos
y las alas caídas de las
hermosas piedras de los ángeles

No manchen el Rosario de la madre.

Oh, piedad,
Oh, clemente aguja.

Que tu ceguera no sea nada más
que los ojos que comparto

Cuando intento mirar para otro lado
y lo único que encuentro
es la expresión afligida y serena
de la mujer que ato sus manos
con lenguas de serpiente.

Salve, Regina, Mater misericordiae,
vita dulcedo, et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, exsules filii Hevae,
ad te suspiramus, gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.

Fruto del vientre, reina sucesora
caminante entre camelias.

Y si es verdad que todo esto es cierto.

Nací equivocado, crecí en el horror,
en la expresión más aguda del
rostro inexpresivo de las figuras
que observan el tiempo posado
en la vena inerte del alabastro.

De que valen tus exequias de oro;
Si todo lo corrompes en el beso diario de la gracias.

"Con júbilo florece la belleza"

Aunque nazca todo de ti.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Plural en absoluto

Desde la nuca
de algún rascacielos.

Cruzan las luces su festividad.

Parpadean los abrigos,
pueden ser una orilla
sin pecho.

El silencio no es una palabra
totalmente humana, totalmente completa.

Sigues codiciando el olor
de la carne emparejada
con el hueso, la danza macabra
de borde a borde.

Sonríes, me muerdes el labio.

Me miras, y esperas que el silencio
no nos complete totalmente.

Son rivales totalmente opuestos.

Ella no está completa todavía,
y creo que espera todavía
que la diga algo.

Esa inquietud dedicada
e impaciente del que habla
del silencio como si fuera
una tercera persona.

¿Existe un plural más absoluto
que este silencio sin ti?

viernes, 2 de diciembre de 2016

Culo de puerco

Todavía cuelga pálida
tu sonrisa, es una soga
agradable y silenciosa.

Seca y estrecha
la garganta de los cisnes.

Nacen invisibles las musas.

Eco, danzando en una distancia
que no es la nuestra, ni la tuya.

Sus alas tristes fugan,
no saben ir sin que las lleven.

Muéstrame el rostro
del anfitrión,
tú que no serás nunca
la que me reciba,
tú que no serás voz,
tú que no eres tú.

Qué puedo pedir y que me lo des.

Mejor;
Qué puedo ofrecer y que lo cojas.

O tal vez:

La tristeza sea entender
una piel despegada y apagada
enterrada en un sepulcral
coloso, con su mirada átona,
con sus manos temblorosas
sujetando el aliento que insufla
alma a las palabras cuando piensas:

Amor, he querido darte lo peor de mí
porque soy todo lo que conozco.

Y nunca nadie pediría un cuello roto
del que colgar una cadena perpetua.

No es la soga lo que aprieta.

Es ver que no puedo pedir nada,
porque sólo tengo una cuerda
sin un extremo al otro lado
que ofrecer.


jueves, 1 de diciembre de 2016

Templado

Entre cuerpo y cuerpo
la gravedad que nos
separa, es una esfera
pulida y seccionada
de cráneo a cráneo.

Brota el color negro
la pupila se dilata.
Siento la inmensidad
tan pequeña y redonda.

¿Puede mostrar piedad
algo infinito cuándo se para?

Consume el primer beso.
Caen los dientes de leche,
su perfume putrefacto
el pánico impactado
en la encía
sangra las últimas
sílabas de tu espectro.

Y la entraña, y el Edén,
y la carne y las rosas.

Pintura fresca derretida
con la yema aún caliente.

Desnudos y opuestos
se completan carne y hueso;
El nervio o el tejido
virginal de la palabra
antes que la sal sin saciar
del globo.

Redonda, inmensa,
infinita, pequeña.

Y así la estación
vuelve a masturbarse.

El tiempo no muestra piedad.

Y recuerdo tu primer beso
como algo parado en el pecho,
aún caliente.