sábado, 9 de agosto de 2014

El joven Rousseau se quita la ropa por primera vez.

Creció fuerte y feliz.
Y fue.

Y se hizo un hombre honrado,
no aprendió la impertinencia
en un hogar que no fuera el suyo.

No conoció otro interior que el de su ropa.

Somos demasiado jóvenes para saber
por lo que debemos crecer.

Yo me alzo porque no tengo cuello en la camisa.
Me parece una causa justa este nudo de corbata.

Débil y triste
se deshizo.

No sabía de que color eran las banderas de la ropa
que debía tomar.

 Y fue así, un niño antes de tiempo.


viernes, 8 de agosto de 2014

Mármoles y demás mamotretos artísticos renacentistas.

Cuéntame maniquí de mármol.

¿Es tu postura eterna ante el frío blanco
lo que hace temer tu cuerpo sin sexo o edad?

Lo digo porque tu mirada no aprende el amor.

Su textura hace nombre heroicos,
alza mitos eternos, y también,
es un cadáver neutro debido a la impostura de Padre.

Padre. ¿Son todos mis hermanos repetidos?
¿Anillados en tus dedos de rosario, cuentas
vírgenes de cabellos enredados en la piedad
de la madre que sujeta a su hijo eterno,
en la misma postura, yaciendo el escorzo?

Los pañales de tu hijo fueron la dignificación de un cuerpo adulto.

Panes y pescado para el circo.

Habla de palabras que podamos entender.
Enciende el televisor.

La identidad del negro para reconocer cualquier color.

Racismo de mirada cromática.

El arte es crueldad y belleza.

Denuncia una actitud provocada y exaltada

Cielos de ginebra para infiernos ahogados de placer.
El placer de conocerte, observarte, entender tu piel incrustada en la roca.

Y entender que podrías no tener rostro y ser cualquier mujer.

Miento, cualquiera de ellas podría ser tú.
Pero tú, eres más perspicaz a la hora de enseñarte.

Te expones, te enseñas y te incrustas en el blanco.
No tienes color.

¿Sobriedad o indiferencia?

El arte por el arte.

Elegante a la hora de quitarte tiempo.

El que te sobra, cuando te observo y no veo una cara que mirar.
Vaya cuadro más desenfocado.

O mal enfocado.

El arte por el arte, o morirme de frío sin un rostro que objetar calor.

No sé dónde mirar, cuando miro un maniquí.

Debe ser su gesto lo que me desconcierta,
  o
           tan
       sólo
                 es              que
nos falta humanidad.

O a lo mejor, eres la chica más seria, simplemente,
sentada en esta exposición de arte.

Esperando que alguien la dibuje una sonrisa que defina
las líneas jóvenes de un cuerpo entrenado con el mármol

Mirarte de frente y no entender tu interrogación.

¿Qué puedes preguntarle a ella si no sabes dónde mirar?

Nada. Eso lo explica todo, es arte.

Tan sólo es una chica a la que mirar.







jueves, 7 de agosto de 2014

Viaje al interior de la ropa

Llevas legañas de otros ojos aquí cuando me miras.

Piensa que los restos de piel que te quitas
son memoria de memoria, escombros
de sudor y sexo ya vividos por otros
antes que tú.

Antes que tú, también existieron ellos.

Su sudor fueron las lágrimas más felices
de un cuerpo sobre otro.

Y ahora, viajas al interior porque la tristeza
cabe solo dentro de una ropa interior
menos ajustada.

No caben dos soledades juntas dentro del mismo armario.

El desorden puede fundar hombres necesitados,
vestidos con ropa de diario.

Uniformes a la hora de decir lo mismo
cuando te desnudas, y yo me lo imagino así,
como te imaginó el otro que antes que yo
te desnudaba.

Me falta disciplina para quitarte los pantalones.

Ejercicios de subida y de bajada, de emergencia.
puertas sólo de salida, escaleras que descienden
cremalleras apretadas.

Junta las manos, cierra los ojos y dime que no ves.

Vacío de hambre no me quedan cuerpos que poblar,
habitaciones que vigilar, o vecinos que saludar
con sincera hipocresía, de verdad, no es mentira.

Eres un dolor común.

La intimidad del que se viste con la ventana abierta
                por si hay alguien mirando.

Cuarentena es una enfermedad muy madura.

Me falta vejez, para saber a que sabe un buen desnudo.

Un te quito la ropa, porque quieres, no porque lo necesite.
Aunque necesito ser más adulto, menos maduro, más inocente.

Sentirme culpable y buen cristiano.

Religiosa diosa consumida en una íntegra comunión,
tú entregas tu cuerpo.

Y yo muerdo cada pedazo no porque lo necesite,
no porque ya sea adulto, y no tenga necesidad de cuarentena.

Tengo la sensación de que me falta juventud cuando viajo contigo
y tú me enseñas a quitarme la ropa despacio como un hombre viejo.






miércoles, 6 de agosto de 2014

Para Tomek, en caso de que yo muera

Se reúnen las ausencias, cierras la habitación.

Arrugas este paisaje social de la forma más obscena,
aprendes a llorar gota a gota mojando los ojos,
rotos, por dentro del color, manchando todo de pupilas. 

Hay fotografías arrancadas y personas inexactas.

Se abre la sesión de ruegos y preguntas. 

Otra noche sin juez, ni castigo.
¿Por qué ibas a pedir perdón?
Has vuelto a cometer un delito 
que no has cometido.

Cadena perpetua de paredes repetidas.

Los espejos ya no ven,
pero tú
has conocido personas más parecidas enfrente.

Miras lo mismo que debes de ver tú.

Yo me miro y te veo a ti, mirándome, con el mismo odio
repetido.

``Uno tiene la angustia,
la desesperación de no saber qué hacer con la vida,
de no tener un plan, 
de encontrarse perdido.´´

Sólo se cerrar mi habitación, reunirme en asamblea y votar.

Voto en blanco. Grito de rabia.


martes, 5 de agosto de 2014

Amor es Roma al revés

Odio la poesía, odio la condición que le otorgáis.

Os pensáis tocados por la gracia,
dueños del placer y el sufrimiento
más exquisito no entendido jamás
por nadie fuera de vuestra frontera de papel.

El mundo existe independientemente de vosotros.

Os hacéis llamar, poetas, escritores, sentidores.

Sólo sois un puñado de hipócritas relamidos
que intentan aparentar con palabras difíciles
un mundo interior atormentado y genial.

Os disfrazáis con palabras
 porque nadie os escribe
 lo que queréis que os digan.

Sólo sabéis hacerlo bonito,
vestir vuestra palabra
con la mejor gala,
con las sensaciones más extremas
y las incomprensiones más aturdidas
de mundo, mujer y droga, si acaso.

Hacednos un favor, hacédmelo a mi.

Quitaros la vida, en serio, no amaguéis.
Sed románticos, malditos y contemporáneos.

Yo también sé ser como vosotros que os pensáis.

Se
       Escribir
 con  el            mismo Caos
 Con el que Os Pensáis Innovadores
               De
 Género
 Unidad
Sentimiento          y                       realidad.

También se recrearme en mi pedantería
para hablar de mundo, mujeres y hastío social.

Puedo escribir por ejemplo:

Que la boca de las moscas están
besando mujeres más difíciles
podridas de ser una imagen semejante( y repetida)
desnuda en las habitaciones que desordena
mi cabeza y te imagina intachable y masturbada.

Creéis que una palabra extraña genera belleza de por si.
Generación espontánea de escritores cobardes.

La verdadera belleza es generar ambigüedad,

Ser sencillo nunca fue tan difícil.

La poesía, no es, apilar palabras complicadas
esperando que ellas mismas generen un sentido
omnipotente y bello por el hecho de ser palabras.

La verdadera enfermedad, el coraje, la autentica poética.

Es tener el valor de llegar aquí.
Y darte cuenta de que la belleza,
el mundo, la tristeza, nostalgias,
comas, personas, citas célebres,
vida, felicidad, hastío, universalidades,
convertidas por vosotros en hechos terribles.
Fingen ser acontecimientos presididos
de horror y legañas barrocas en vuestros ojos,
cuando se os caen los dientes de la mierda
que no os cabe por el culo y expulsáis por la boca.

Va existir, independientemente de ti o el absurdo.

La poesía existe porque es necesaria.

Pero. Poesía no son palabras bien dichas o necesitadas de más palabras.

Malsonantes.

Si no eres capaz de entender esto,
 nunca entenderás porque te necesito cuando me lees.

Se expone
no se explica.

¿Me explico?


lunes, 4 de agosto de 2014

Anatomía del verbo palabra

Pilas de huesos de los primeros hombres.

Piel sobre piel, lobos domados,
pelajes de colmillos amarillos
quemados por el beso del tabaco.

Tribus inexpertas de señores de la guerra.

El contrabando de elegir una nación a la que unirse.

Muchas veces me preguntas que será de nosotros.
Clan o familia, un lugar del que proceder y que
aquí nadie nos pregunte de dónde venimos.

¿De dónde vienes, extranjero?

Te pintaste el cuerpo con barro de tierra de nadie.

El horizonte, aún así, da una vuelta más cuando llegas
no terminas de llegar a ningún sol pintado al final.

Cuando las tribus de los primeros hombres apilaron sus huesos,
antepasados, y antepresentes, fueron generaciones de muchachos
últimos.

Adverbios utilizados para verbos que nunca llegaron a ser dichos.
Un adjetivo mal utilizado para una cualidad poco útil de las cosas.

Al principio todo fue así, un caos de cosas dichas por primera vez.

La palabra no estaba tocada por la lengua y el coraje de Dios
era el crimen más primero de cada hombre.

Las cosas necesitan de las cosas para ser.

El hombre puso nombre a las cosas.
Apiló huesos, humedeció memorias,
despellejo cuerpos y domó bestias terribles.

Todo ángel es terrible.
   Y la belleza también.

Que todo lo que toques con la lengua
se diga cuando se tenga que decir.
Sácate la carne de los ojos si me muerdes.

Huésped de sintaxis.
Verbo, marfil dicho por primera vez.

Desnúdate los dedos primero, antes de quitarme la ropa.
O las palabras.

Pero apila los huesos de uno en uno, es importante el orden
en el que se dicen las cosas.

Primero digo quién, luego qué y por qué.

El problema contigo siempre es cúando y dónde.
 Pero sólo si es pregunta.



domingo, 3 de agosto de 2014

Es difícil hablar siempre de uno mismo a los demás

Eres la palabra elegida en una decisión difícil.

Es difícil elegirse a uno mismo
cuando los demás ya han sido escogidos por otros.

Yo te elijo siempre a ti, es fácil equivocarse.

Existen razones para creer que hay palabras obvias:
Amor, soledad, muerte, tú, yo.
Estoy cansado de esto, de la obviedad de palabras fáciles
para expresar mundos tan difíciles.

Tú prefieres el silencio, lo sé, es obvio.

¿Qué vas a decir? acaso importa decir lo que han dicho otros.

Piensa que es fácil ser triste y lejano,
un extranjero poblado de hogares ya habitados,
has recorrido personas y has compartido palabras
difíciles.

Es obvio, decir lo que todos han dicho ya.

Tú, yo, muerte, amor, soledad, feliz, dichoso.

Pero siempre es difícil decir un nombre en un poema.
No es algo sencillo, sólo la persona que lo escribe
conoce la complicación de decir una palabra que diga
todo lo demás, y a la vez sirva para todos los demás.

Me sirves como buen ejemplo de las cosas.

Podría decir, por ejemplo, como te llamas,
o como me llamo yo,
como me llaman los demás,
o como nunca me llamas.

Nunca me llamas Alejandro.

Es obvio, es muy complicado decir mi nombre.
Y todo está dicho ya.