Un vacío dos veces habitado,
nunca medita sobre su historia
sobre el lugar que ocupa.
Pero la soledad envejece
igual que el color en las paredes.
Como un olor a libro viejo,
maltratado, extranjero en su idioma
sus ojos se pueblan de arañas,
de una necesidad de conciencia
de silla vacía.
A esta soledad le falta humanidad.
O simplemente le falten tus manos
sujetando el silencio,
la mirada de los cuadros
que vigilan los pasillos,
el goteo suicida de los grifos
que mueren de sed.
Se paga un precio muy alto
por saber que estamos solos.
Y muchas veces pienso que no merece la pena
si no estas aquí tú para compartir esta soledad,
conmigo.
jueves, 5 de diciembre de 2013
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Nunca sé ser desconocido frente a ti
Cuando
se confundan los minutos
entre vaso y vaso, entre humo y humo.
Tal vez tenga el valor de levantarme
ofrecerte una copa y un nombre,
alomejor una sonrisa vacía de exigencia,
derrotada, dudosa de la geografía
de tu cuerpo por la noche.
Dispuesta a una pequeña historia
sin importancia, extraña, complaciente
con mi yo más cotidiano.
entre vaso y vaso, entre humo y humo.
Tal vez tenga el valor de levantarme
ofrecerte una copa y un nombre,
alomejor una sonrisa vacía de exigencia,
derrotada, dudosa de la geografía
de tu cuerpo por la noche.
Dispuesta a una pequeña historia
sin importancia, extraña, complaciente
con mi yo más cotidiano.
Porque
se que existe una esquina para
cada historia, un pie de noche
para cada cama y un acertijo sin resolver
en cada corazón
cada historia, un pie de noche
para cada cama y un acertijo sin resolver
en cada corazón
Pero
dejemos de hablar de mi,
todavía no sé tu nombre y yo
nunca renuncio a una buena excusa,
al fin y al cabo no existen
soluciones fáciles para un par de amantes
desconocidos, extraños...
todavía no sé tu nombre y yo
nunca renuncio a una buena excusa,
al fin y al cabo no existen
soluciones fáciles para un par de amantes
desconocidos, extraños...
Rápido
tenemos poco tiempo
y la luna no sale dos veces
la misma noche, me dices desconcertada,
escondida entre el borde palpitante de tu copa
con el orgullo por delante
y tu escote entre bambalinas.
y la luna no sale dos veces
la misma noche, me dices desconcertada,
escondida entre el borde palpitante de tu copa
con el orgullo por delante
y tu escote entre bambalinas.
En el fondo los
dos lo sabíamos:
El amor es un
negocio cruel,
todo es cuestión
de deudas
y un montón de
tiempo,
Nunca sabes como
pagarlo.
martes, 3 de diciembre de 2013
Octubre
Caminar
contigo, ser transeúntes
de la piel deshollada de las aceras
por las hojas sometidas al amarillo
del otoño, los charcos de humo
de tus cigarros, el recuerdo de mis brazos
buscando tu cintura entre las farolas,
despedidas que son despedidas
de una última despedida, tus ojos,
Madrid ardiendo en tus pupilas,
los paraguas infelices desprovistos
de lluvia, tiempo y manos,
la intimidad de los coches arrollando
el asfalto gris de ciudad,
los bares sin su gente y su partido,
el café cortado sin tus labios
sorprendido entre mis yemas,
el Sol húmedo de cada viernes
poniéndose detrás de tus cortinas,
esas discusiones acaloradas
en tu cuarto por quién te besa
en este lado de la cama,
el sonido áspero de mi silencio
acariciando tu cuerpo tumbado en el sofá
todas las mentiras que no pude decirte dormida,
comprender el miedo o el hueco vacío
de tus manos al acariciarme lentamente
mientras te grito por teléfono...
de la piel deshollada de las aceras
por las hojas sometidas al amarillo
del otoño, los charcos de humo
de tus cigarros, el recuerdo de mis brazos
buscando tu cintura entre las farolas,
despedidas que son despedidas
de una última despedida, tus ojos,
Madrid ardiendo en tus pupilas,
los paraguas infelices desprovistos
de lluvia, tiempo y manos,
la intimidad de los coches arrollando
el asfalto gris de ciudad,
los bares sin su gente y su partido,
el café cortado sin tus labios
sorprendido entre mis yemas,
el Sol húmedo de cada viernes
poniéndose detrás de tus cortinas,
esas discusiones acaloradas
en tu cuarto por quién te besa
en este lado de la cama,
el sonido áspero de mi silencio
acariciando tu cuerpo tumbado en el sofá
todas las mentiras que no pude decirte dormida,
comprender el miedo o el hueco vacío
de tus manos al acariciarme lentamente
mientras te grito por teléfono...
Podría
seguir, pero supongo que es inútil
intentar convencerme de que ya no estás,
Simplemente es más fácil vivir un mes
colgado del calendario, sin santos ni patrones,
intentar convencerme de que ya no estás,
Simplemente es más fácil vivir un mes
colgado del calendario, sin santos ni patrones,
Octubre
ya no será el mes de los inocentes.
Y
quizá por eso tenga alquilado tu recuerdo,
porque no sé entenderme si me faltas.
No me perdones nunca, no hasta
que haya aprendido a vivir sin ti.
No hasta que haya aprendido a convivir conmigo
porque no sé entenderme si me faltas.
No me perdones nunca, no hasta
que haya aprendido a vivir sin ti.
No hasta que haya aprendido a convivir conmigo
lunes, 2 de diciembre de 2013
Hombre sin costumbres
No
espero que perdones mis palabras.
Tampoco espero compartir tus manos,
las lecciones de mi cuerpo, tus mañanas
apartada de un sol de ventana
y calles hundidas bajo los pies
del tráfico, del eco ronco del viejo
autobús de las doce.
Tampoco espero compartir tus manos,
las lecciones de mi cuerpo, tus mañanas
apartada de un sol de ventana
y calles hundidas bajo los pies
del tráfico, del eco ronco del viejo
autobús de las doce.
No
espero que perdones mis costumbres.
Las lecciones más apartadas de tu cuerpo.
Mis manos sucias de conductor de autobús
y estos ojos secos tendidos al asfalto.
Las lecciones más apartadas de tu cuerpo.
Mis manos sucias de conductor de autobús
y estos ojos secos tendidos al asfalto.
No
espero que vuelvas por esa puerta,
ni tampoco zapatos en el recibidor.
ni tampoco zapatos en el recibidor.
He
aprendido a esperar en la parada
la rutina de mis días, lejos.
Encontrarte al final del autobús.
la rutina de mis días, lejos.
Encontrarte al final del autobús.
Diciembre
Escucha:
se apaga el mundo tras su llamada,
al otro lado ella cuelga una sonrisa.
Y vuelve a caer Diciembre, otra vez,
con las mismas ramas secas de sus labios
apagados, la saliva desgastada
de nuestros nombres, sin noches.
se apaga el mundo tras su llamada,
al otro lado ella cuelga una sonrisa.
Y vuelve a caer Diciembre, otra vez,
con las mismas ramas secas de sus labios
apagados, la saliva desgastada
de nuestros nombres, sin noches.
En
la calle, en cada esquina, se escucha una voz.
Las pisadas de historias que nunca fueron nuestras,
de los caminos que se encuentran en tus pies,
y las huellas de aquellos hombres viejos
condenados a una vida de parque y palomas,
Las pisadas de historias que nunca fueron nuestras,
de los caminos que se encuentran en tus pies,
y las huellas de aquellos hombres viejos
condenados a una vida de parque y palomas,
de
pan en los bolsillos y fotos en la cartera, marcadas
por
el carácter de la guerra y vigilada por sus nietos.
.
Y
nosotros, todavía, con la lluvia resbalando en las aceras,
caminamos juntos sobre el cristal de sus charcos,
mientras la inocencia se moja sobre seco,
inundándose en nosotros los restos
de lo que echamos atrás, para ver, lo que
nunca quisimos ser, dos amantes mojados
por sus labios, áridos de amor.
caminamos juntos sobre el cristal de sus charcos,
mientras la inocencia se moja sobre seco,
inundándose en nosotros los restos
de lo que echamos atrás, para ver, lo que
nunca quisimos ser, dos amantes mojados
por sus labios, áridos de amor.
Las
palabras sencillas nunca fueron fáciles de entender.
¿Y
si te digo que te quiero?
¿Que será de Diciembre y su nieve?
No habrá más blanco que compartir
en un mundo gris, de pieles ausentes.
sombras negras de árboles solitarios
muertos tarde, rendidos al homenaje de tu invierno.
¿Que será de Diciembre y su nieve?
No habrá más blanco que compartir
en un mundo gris, de pieles ausentes.
sombras negras de árboles solitarios
muertos tarde, rendidos al homenaje de tu invierno.
Será
algo roto,
como el beso de tus ojos al decirme no.
como el beso de tus ojos al decirme no.
Te
perdí, lo sé, eso ya no importa,
fuimos Diciembre con ojeras.
Poco a poco asumo la falta de color en nuestras fotos,
camas sin hacer, noches dormidas en el sofá,
Café de las doce y maletas a las seis.
fuimos Diciembre con ojeras.
Poco a poco asumo la falta de color en nuestras fotos,
camas sin hacer, noches dormidas en el sofá,
Café de las doce y maletas a las seis.
Aún
así todavía a veces pienso,
que me daré la vuelta y estarás esperando
en la parada del tren en el que te fuiste,
con un corazón en edad de crecer.
que me daré la vuelta y estarás esperando
en la parada del tren en el que te fuiste,
con un corazón en edad de crecer.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Señores viajeros:
Cercanías
RENFE les recuerda
que
está prohibido quererse en los andenes,
viajar
sin sueños en la maleta,
compartir
la cotidianidad de sus días
con
asientos vacíos, solitarias venas sin raíles,
desafiar
la mueca metálica de los vagones.
Señores
viajeros. No intenten oponerse a los túneles,
negociar
el café de las paradas,
vivir
en la provisionalidad de los billetes
o
cercar libros entre el traqueteo de las nueve.
Señores
viajeros, si sienten las vías en los pies,
si
la vida abandonada de estación vuelve mañana,
les
esperan todavía los trenes como otro día
que
se dispone en las traviesas, o que se baja
inesperadamente
en el andén.
Señores
viajeros:
Es
hora de que acepten que el viaje
no
es solo una forma digna de volver a casa
también
es la costumbre más antigua de los hombres.
Es
también mi costumbre cada noche
Cuando
viajo en cada tren
Y
espero volver dignamente contigo
Siendo
un viajero sin viaje,
Siendo
un viaje sin ti.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Los nombres siempre son historias que contar
Hay
nombres que son
el
recuerdo de una ira.
Belén
por ejemplo.
Que
me enseño los secretos
del
tierno amor adolescente
lleno
de dudas y naufragios,
de
noches de cartas en blanco
y
veranos tan soleados como
el
recuerdo del primer beso,
el
mismo que invade por primera vez
dos
bocas llenas de dudas
y
de nuevas traiciones.
Hay
otros nombre que son
los
primeros pasos de tu historia.
Jimena
por ejemplo.
Que
me enseño la confianza
y
la alegría que guardan los viajes
en
los trenes de Madrid.
El
invierno y las botas sucias
de
los conservatorios y la tradición
tan
suicida como es quererse sin saberlo.
Sí.
Jimena me enseño a que nunca
hay
que ponerse dos veces los zapatos
antes
de marcharse sin avisar,
y
a mentir a los diarios que escribimos
como
un regalo de otro tiempo, de otra edad.
Hay
nombres que recuerdan una aventura
o
sueños imposibles
Laura
por ejemplo,
Que
me enseño la paciencia y los imposibles
y
que no se puede nunca luchar contra
corazones
de papel, y esperanzas tan
humildes
y egoistas que se contradicen
según
se rozan esos labios.
Sí,
Laura me enseño a no traicionar juicio y conciencia,
a
no mentirme demasiado pronto para dormir
o
tan tarde como para no quererme despertar
y
no maltratar los sueños que se desvanecen
entre
lágrimas y abrazos amistosos, despedidos
por
los bajos fondos de Madrid .
Hay
nombres que te recuerdan cada día quien eres,
Ana
por ejemplo.
Que
me enseño el amor, la tristeza,
la
alegria, la soledad, los viernes.
Las
noches interminables entre voces de teléfono,
camas
vacías, y cuerpos tan distintos,
También
me enseño a aprender de los desnudos
y
a vivir con el sentido más estricto de la vida,
Los
amores que se acaban, con el corazón
vacío,
desgastado por la soberbia impuesta,
del
orgullo mas callejero que un hombre
puede
mostrar al querer a una mujer,
al
intentar imponer su amor por encima de ella misma.
Sí,
Ana me enseño, la paciencia del amor
y
sus dudas negras arrinconadas
en
lo más hondo de nuestro corazón.
También
me enseño la sensatez
y
el desorden de dos cuerpos
que
no saben compartirse,
ni
vivir unidos, ni morir separados.
Hay
nombres importantes en cada vida,
los
míos procuro recordarlos,
aprender
de sus letras y apellidos,
a
convivir con ellos aunque a veces
duela
más la propia vida
que
lo que nos queda de ella misma.
Hay nombres que son pedazos de otras vidas.
Irene,vida mía, por ejemplo,
no me pertenece a mí,
tampoco al tiempo o la memoria.
Este pedazo de piel entre pieles
de habitaciones separadas
de inexistencia
o no saber si estuve allí
o cierta torpeza a la hora de abrazarte
si te vas.
Todas aquellas cosas que nos recuerdan cómplices.
Si esque alguna vez hubo complicidad,
o tan sólo complaciencia.
Son tan parte de mí
como el coraje que me falta.
Esos trozos de historia íntima,
de temprana enfermedad
existen en fragmentos de nosotros,
de los otros sin nosotros.
Por eso hay
nombres que nunca se me olvidan.
Por
eso sé, que yo me llamo Alejandro.
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